La noción de Cuba entre los emigrados cubanos y sus diferencias geográficas

The concept of Cuba among Cuban emigrants and its geographical differences

Katarzyna Dembics
Universidad de Varsovia, Polonia
Ewelina Biczyńska
Universidad de Varsovia, Polonia

La noción de Cuba entre los emigrados cubanos y sus diferencias geográficas

Quivera. Revista de Estudios Territoriales, vol. 18, núm. 1, 2016

Universidad Autónoma del Estado de México

Resumen: La reanudación de las relaciones diplomáticas entre EE. UU. y Cuba, así como las polémicas que ha provocado este anuncio entre la diáspora cubana nos hicieron profundizar nuestras investigaciones realizadas en el periodo 2012-2013, en el marco del proyecto “¿Quo vadis Cuba? Implicaciones para Europa y Polonia”. Basadas en una encuesta en línea entre los emigrados cubanos, tuvieron como objetivo conocer la visión de Cuba y su futuro entre la diáspora. Las primeras publicaciones las dedicamos a la perspectiva generacional de estos imaginarios. En el presente artículo, nos enfocamos en las diferencias espaciales, con el fin de verificar la hipótesis, de que existe una heterogeneidad de estas conforme el lugar de residencia de los encuestados.

Palabras clave: Cuba, diáspora cubana, imaginarios.

Abstract: The resumption of the diplomatic relations between United States and Cuba, and the polemics that this announcement has caused among the Cubans in Diaspora, inspired us to return to our investigations conducted in the period 2012-2013, in the framework of the project „Quo Vadis Cuba? Implications for Europe and Poland”. The research, based on an online survey among Cuban immigrants, was aimed to describe and understand the vision of the perception of Cuba and its future among the Cuban emigrants, especially from a generational perspective. This time, we take into consideration spatial differences, in order to verify the hypothesis that there is a diversity of opinions on the subject, according to the place of residence.

Keywords: Cuba, Cuban Diaspora, imaginary.

Introducción

En medio siglo, después del cambio del orden político y económico como consecuencia de la revolución, Cuba ha registrado un continuo éxodo de la población, que se evidenció en una presencia migratoria de cubanos dispersos por el mundo, en las negativas tasas migratorias nacionales y en un estancamiento del crecimiento demográfico en el país. Sin embargo, en los últimos dos años se han constatado cambios en estas negativas tendencias. Según las estadísticas de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba, el 2013 cerró con un saldo migratorio positivo de 0.3‰ y el siguiente con un valor de 0.2‰ (ONEI, 2015). Es difícil afirmar si esta nueva dirección del flujo migratorio será de carácter estable, pero es importante subrayar que la nueva tendencia no refleja adecuadamente la realidad migratoria de la Isla. Desde 1959, Cuba sufre una continua y fuerte fuga de cerebros, pero, por primera vez, desde más de medio siglo registra la entrada de un alto número de inmigrantes. Éstos son, en su gran mayoría, emigrados cubanos que, utilizando el pasaporte cubano (aunque tengan una segunda ciudadanía), han decidido de retornar a su patria, ya sea temporal o permanentemente. Por lo tanto, se revela el gran interés de los emigrados en participar en las transformaciones insulares, lo cual se visualiza en la llegada a Cuba, en los últimos años, de celebridades de origen cubano-americano que visitan Cuba e invierten en ella.

Hoy día, son casi tres millones de cubanos que viven fuera de su país.1 Además de ser una significativa fuente de ingresos para la Isla, por medio de las remesas enviadas que sobrepasan, probablemente, los dos mil millones de dólares anualmente (Morales, 2009), gracias a las nuevas leyes: la migratoria y la de inversiones, se convierten en un importante actor de la realidad insular. Pero también, como lo indican las investigaciones y encuestas realizadas en Estados Unidos, son una significativa fuerza que influye en las relaciones bilaterales entre EE. UU. y Cuba.2

Duany (2013) enfatiza que el cambio generacional, en el cual disminuye la participación de los representantes de las primeras oleadas migratorias (1959-74) y se transforma la percepción de Cuba entre la diáspora que, viene formada por una mayor presencia de los cubanos nacidos fuera de Cuba y el aumento de los emigrados que abandonaron la Isla en los años 90 del siglo XX y en el nuevo milenio.

Los cambios contemporáneos en el flujo migratorio, al igual que los referentes a las relaciones cubano-estadounidenses nos inspiraron a ocuparnos nuevamente del tema de la migración cubana y su visión de Cuba actual y futura. En 2012, realizamos una encuesta en línea entre los cubanos residentes en el extranjero; gracias a ésta fue posible recopilar datos y crear un mapa de nociones de Cuba desde una perspectiva migratoria.

Esta encuesta en línea formó parte del proyecto “Quo vadis Cuba? Implicaciones para Europa y Polonia”,3 el cual se realizó entre 2012 y 2013, y fue financiado por el Centro Nacional de Ciencia de la República de Polonia y coordinado por la Dra. Katarzyna Dembicz.

Los objetivos del proyecto en el cual participaron investigadores de Europa y las Américas incluyeron: el análisis de la actual situación socio-económica en la Isla y sus relaciones con Polonia y Europa, el desarrollo de posibles escenarios del futuro de Cuba, la descripción y el análisis de los diferentes actores sociales que podrían participar en los posibles cambios en la Isla, sacando a la luz y tomando en cuenta los propios cubanos y su percepción de Cuba y el mundo contemporáneo. Para cumplir con los objetivos, se ejecutaron investigaciones cuantitativas y cualitativas en las siguientes etapas de la investigación:

En este artículo presentamos los resultados de la encuesta de la diáspora cubana, que reunía 38 preguntas, mayoritariamente centradas en la visión de Cuba, su futuro y los posibles escenarios de cambio. El formulario fue distribuido vía Internet mediante las redes sociales y los suscriptores de revistas electrónicas sobre Cuba, utilizando un portal especializado en investigaciones sociales (ankietka.pl). Dada la falta de otra alternativa, utilizamos el método de selección intencionada, llamada también aleatoria (Casa y Mateu, 2003) que en nuestra opinión no disminuye la relevancia del estudio, ya que son pocos los análisis que abarcan conjuntamente a los migrantes cubanos en Estados Unidos y en otras partes del mundo.

Los datos reunidos nos sorprendieron positivamente, pues las encuestas que sobrepasaron el número de 300 fueron en su gran mayoría bien completadas y se caracterizaron por tener amplio material descriptivo en las respuestas a preguntas abiertas. Después de haber verificado todos los formularios, entre los cuales hubo 34 incompletos, fueron clasificados para el análisis 278 entrevistas, completadas por cubanos residentes en el extranjero.

Mediante este análisis, se pretenden plantear las diferencias en el entendimiento de la situación contemporánea de Cuba (2012) y su visión del futuro, existentes entre los representantes de la diáspora cubana. En nuestra opinión el ambiente de acogida del migrante es un factor importante para la construcción de los comportamientos e imaginarios del emigrado. Las experiencias migratorias y la sociedad de acogida influyen en los imaginarios del migrante. Por lo tanto, queremos dar a conocer los resultados que corresponden a las diferencias espaciales de la noción de Cuba y su futuro. Además de una breve descripción del fenómeno de la diáspora y sus principales características, en la primera parte del artículo haremos una breve presentación de los resultados de las anteriores investigaciones y en la segunda nos dedicaremos al análisis que corresponde al tema del presente texto.

Podemos afirmar también que entre los encuestados encontraremos a los entusiastas de la reconciliación cubano-americana y también a los críticos de la nueva política del gobierno de Barack Obama hacia el régimen cubano. En 2013 editamos los resultados de los análisis de las encuestas que correspondían a la visión general de Cuba, que prevalece entre los representantes de la diáspora Cubana (Dembicz, 2013), según las diferencias generacionales de los encuestados y la noción de la libertad. A pesar que las investigaciones se realizaron antes del 17 de diciembre 2014 (D17 –día del anuncio del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba–), y antes de la puesta en vigor de la reforma migratoria en Cuba (enero 2014), los resultados de la investigación nos acercan, sin duda, al entendimiento de la realidad social cubana y coinciden con las actitudes actuales de los emigrantes cubanos y los comentarios y análisis en los medios de comunicación. También podemos darnos cuenta lo cerca que estaban muchos de los encuestados en su visión de unos próximos y pacíficos cambios en la Isla.

Hipótesis

A los cubanos dispersos por el mundo los une su patria, Cuba. Estamos acostumbrados a percibir a los emigrados desde la perspectiva del país de procedencia como un grupo social homogéneo. El factor del país de acogida muchas veces es descuidado. Sin embargo, a la luz de las teorías sociológicas y de psicología social, las experiencias migratorias y la sociedad de acogida influyen en los imaginarios del migrante, también relacionados con su patria (Bauman, 1990). La influencia social no termina en el momento de la socialización primaria, pero continua en la vida adulta. Los mecanismos fundamentales de dicha influencia son la identificación e internalización (Aronson, 2004). El individuo se identifica con el grupo social adoptando sus valores y su cosmovisión, fortalecimiento positivamente cuando representa los mismos valores.

En un segundo paso estos valores y opiniones son adoptados como propios. Estos procesos se basan en las necesidades universales de pertenencia e identidad (Bauman, 1990, Aronson 2004 s. 42-43). Partiendo de que la cuestión clave en estos procesos es la vida cotidiana, hemos formulado la hipótesis de que la identidad relacionada con la diáspora es insuficiente y que las opiniones y las visiones de sus miembros vienen modificadas por el país receptor y su sociedad. Nuestro objetivo es dar a conocer los resultados que corresponden a las diferencias espaciales de la noción de Cuba y su futuro conforme al lugar de residencia del encuestado. En nuestra opinión el ambiente de acogida del migrante es un factor importante para los comportamientos e imaginarios del emigrado. Por este motivo, a continuación explicaremos el término de diáspora, después haremos una breve presentación de los resultados de las anteriores investigaciones y en la segunda parte del artículo nos dedicaremos al análisis que corresponde al tema del presente texto.

La diáspora, el exilio y la patria

La intensa emigración de los habitantes de la Isla al extranjero, durante los últimos sesenta años, ha contribuido a la creación de fuertes núcleos de la emigración cubana, concentrados en su gran mayoría en Estados Unidos y España, y han aportado a la consolidación del fenómeno denominado diáspora. El uso de éste término, a menudo, fue equivocado (especialmente en los medios de comunicación).

En su construcción etimológica, tiene sus orígenes en la lengua griega, pero, a la vez, sus principales y originales connotaciones se vinculaban al éxodo de los Judíos y su difusión por el mundo (Duany, 2011). Por lo tanto, desde tal perspectiva, el fenómeno se asocia con el drama del exilio colectivo, la coerción, el sufrimiento humano y de una nación en búsqueda de retorno a su tierra (patria) soñada.

William Safran (1991) y Robin Cohen (1997) hicieron un gran aporte para el entendimiento moderno del fenómeno. Tomaron como punto de partida los trabajos de Walker Connor y su definición de la diáspora como: «That segment of a people living outside the homeland» (1986: 16). Con base en sus investigaciones y en las de Safran y Cohen, podemos identificar ciertas características de este grupo que nos posibilita el entendimiento del mismo fenómeno; estos son:

  1. 1. La diseminación: los miembros de la diáspora o sus ancestros fueron dispersos de su núcleo original, definido como “centro” hacia una o más “periferias”. Esta diseminación fue efecto de decisiones forzadas o voluntarias.
  2. 2. La memoria, la visión y el mito de la patria: los miembros de la diáspora son definidos mediante las colectivas: memoria, visión y mito de su país de procedencia.
  3. 3. El relativo aislamiento: los miembros de la diáspora consideran que no son y no podían ser plenamente aceptados por el país de acogida, por lo tanto. pueden sentirse alienados y aislados parcialmente.
  4. 4. La idealización de la patria: los miembros de la diáspora consideran su patria como el verdadero hogar, un lugar ideal para vivir, al cual ellos mismos o sus descendientes podrán volver (en condiciones favorables).
  5. 5. Los compromisos hacia la patria: los miembros de la diáspora creen que deberían actuar colectivamente para restablecer la seguridad y el bienestar en su patria.
  6. 6. La conciencia de una colectividad étnica: los miembros de la diáspora se vinculan estrechamente con la patria; la existencia entre ellos de solidaridad y conciencia colectiva estrecha fortalece estos vínculos.
  7. 7. El tiempo (como criterio de la definición): debe pasar un tiempo para afirmar si un grupo migrante puede ser denominado como diáspora.
  8. 8. La existencia de una identidad colectiva entre los miembros de diferentes grupos de la misma diáspora dispersos por el mundo.

Como podemos ver, el moderno entendimiento del fenómeno de la diáspora lo vincula con el país de procedencia o con el de acogida, el cual en nuestra opinión juega un papel importante en la formación de posturas y visiones referentes a la patria del emigrado, a pesar de los existentes lazos entre sus miembros.

Datos básicos

La mayoría de la diáspora cubana dispersa por el mundo reside en Estados Unidos. Según los datos del Census Bureau’s American Community Survey, en 2013 la población estadounidense de origen cubano constituía 1 millón 986 mil (Pew Research Center, 2015). Hoy día, considerando la dinámica de la emigración cubana en aumento (gracias a la liberalización de la ley migratoria en Cuba y el posible levantamiento de la Ley de Ajuste Cubano que privilegia a los cubanos como emigrados en los Estados Unidos), podemos afirmar que esta cifra sobrepasó los 2 millones. A pesar de una importante representación de los cubanos en EE. UU., existe también una vasta presencia en diferentes partes del mundo, entre la cual cabe mencionar a España (con más de 125 mil cubanos), Canadá, Venezuela e Italia (cada uno de estos tres países acoge a más de 20 cubanos).

A pesar de un modesto número de encuestas que logramos reunir, obtuvimos una diversificada representación geográfica entre los participantes, lo cual nos convenció aún más sobre la necesidad de aprovechar la información reunida para presentar y analizar las diferencias geográficas en la percepción de la situación en Cuba y su futuro existente entre los residentes cubanos en el mundo.

Del total de los encuestados (278 personas), el 50% declaró vivir en Estado Unidos, el 27.1% en Europa (incluida España) y el 22.4% señaló otro país del mundo. Ninguno de los entrevistados declaró vivir en Venezuela, lo cual, probablemente, se debe a que se trata (en su gran mayoría) de una emigración temporal de carácter laboral (bajo un contrato definido), y la encuesta tenía como objetivo identificar emigrados permanentes o con una larga trayectoria migratoria. Sin embargo, una parte de los entrevistados indicó a Venezuela como etapa de su camino migratorio.

Cuadro 1.
País de residencia de los encuestados
País de residencia de los encuestados
Fuente: elaboración propia con base en las encuestas.

Los análisis elaborados y publicados hasta el momento (Dembicz y Biczyńska, 2013) describen los imaginarios de Cuba contemporánea y futura construidos por la población cubana dispersa por el mundo, con el objetivo de indicar las diferencias y similitudes generacionales correlacionadas con el tiempo de salida de la Isla, y bajo la hipótesis de que los representantes de la emigración que han dejado su patria recientemente (después del 2000) carecen de beligerancia hacia el gobierno de Cuba y su sistema, y están más dispuestos a dialogar que las generaciones anteriores.4

Tomado en cuenta estas variantes, de las personas que salieron antes de 1991, la mayoría vive en Estados Unidos. Sucede lo contrario con los emigrados en el siglo XXI (después del 2000), ya que escogieron principalmente otro país de residencia que el norteamericano, a pesar de allí vive el 38.9% de este grupo de los entrevistados. Esto significa que más del 60% de los encuestados que migraban a partir del año 2001 escogieron otro destino que el de EE. UU. Del total que decidió migrar en el siglo XXI, el 24% vive en España, 10.2% en otro país europeo y el 26.9% en otra parte del mundo (excepto Estados Unidos).

Cuadro 2.
El lugar de residencia de los encuestados por periodo de salida (en %)
El lugar de residencia de los encuestados por periodo
de salida (en %)
Fuente: elaboración propia con base en los resultados obtenidos de las siguientes respuestas: ¿Dónde resides? y ¿En qué periodo saliste de Cuba?

Los datos obtenidos (a consultar en el cuadro 2) reflejan las estadísticas migratorias y corresponden a otras investigaciones5 en las cuales se destaca el aumento del flujo migratorio de los cubanos hacia España y Europa a finales de los 90. Por lo tanto, se confirma nuestra creencia en la adecuada selección del grupo de encuestados.

La razón por la cual hemos decidido crear la clasificación según la fecha de salida es nuestra convicción de que a partir de la oleada migratoria de los balseros,6 empieza a visualizarse una división en la percepción de Cuba entre los emigrados cubanos, especialmente entre las personas emigradas hasta inicios de los ochenta y después disolución del bloque socialista, es decir, por 1991. El cambio viene reflejándose también en las actuales preferencias electorales de los cubanos residentes en EE. UU., lo cual viene subrayado en los análisis de diferentes investigadores, entre ellos Jorge Duany, quien denomina este cambio como “latinización de la comunidad cubanoamericana” (Duany, 2013).

La mayoría de los encuestados que participaron en nuestro sondeo representa la oleada postsoviética de emigración, conformando un 85.3% del total. Entre éstos, el 39.7% lo constituye los que denominamos como los “recién llegados”, es decir, los migrantes del siglo XXI. Las personas que salieron antes del año 1991 representan casi el 15% de los entrevistados. La baja representación de este último grupo tal vez se debe a la edad de los encuestados en el momento de participar (personas de tercera edad), ya que se caracterizan de un menor conocimiento del manejo de los nuevos medios de comunicación.7 La edad media de los encuestados que salieron hasta 1990 es de 57.2 años; la de los migrantes entre 1991 y el 2000 es de 47.4 años, y la de los representantes del último periodo de 43 años.

Diferencias generacionales

Para hablar íntegramente de las diferencias geográficas en la percepción de Cuba presentes entre los representantes de la diáspora cubana, es necesario mostrar los resultados de las anteriores investigaciones (Dembicz, 2013; Duany, 2014) en forma de un resumen. Como se mencionó, éstas se centraron en las diferencias generacionales y se basaron en la hipótesis de que principalmente la fecha de la salida de la Isla y la edad de los emigrados influyen en sus visiones y opiniones sobre Cuba. Los análisis nos llevaron a las siguientes conclusiones:

A pesar de que casi todos los encuestados desean que ocurran cambios en la Isla, los jóvenes, en su gran mayoría, representan una visión optimista respecto al futuro de Cuba, y están convencidos de que habrá cambios reales en la Isla y que acontecerán en menos de diez años.8

Los jóvenes y los recién llegados son, en su mayoría, los partidarios de la preservación de estos elementos. El imaginario estudiado abarcaba también a Cuba en las relaciones internacionales, del cual vislumbra un Estado pasivo, con poca importancia, tanto en el ámbito regional como mundial. La mayoría de los encuestados no percibe a Cuba como un actor importante de las relaciones internacionales. Son pocos los que desean que el país recupere la posición que mantenía en la década de los setenta del siglo XX. Tampoco son muchos los partidarios de la integración latinoamericana y en general no perciben a Cuba como un posible líder regional. Sólo un 30% indicó a Cuba como probable líder de la región del Caribe y Centroamérica. Los partidarios de la activa incorporación de Cuba en las relaciones internacionales y regionales se encuentran mayoritariamente entre los jóvenes y los recién llegados.

Como podemos observar, estos análisis no abarcaron las diferencias espaciales conforme al país de residencia del emigrado. La construcción del imaginario obedece a ciertas determinantes que se presentarán a continuación, entre los cuales se encuentra la sociedad de acogida y el lugar de residencia.

Determinantes de la construcción del imaginario sobre Cuba

El presente análisis se basa en datos recopilados entre cubanos residentes en diferentes partes del mundo. A pesar de que al momento de hacer el estudio más del 50% de los encuestados vivía en los Estados Unidos, es significativo mencionar que sólo el 56% de ellos llegó directamente al país destinatario, y el resto pasó antes por otros países, como: España, Canadá y Venezuela. Esta trayectoria no corresponde a cubanos residentes en otros lugares; para el 80% de éstos el país de la actual residencia correspondía al lugar de la primera acogida.

Cuadro 3.
El camino al destino
El camino al destino
Fuente: elaboración propia con base en los resultados obtenidos de las respuestas ¿El país donde ahora resides fue el primer destino después de tu salida de Cuba o viviste antes en otro? ¿Dónde resides?

La trayectoria del flujo migratorio y las experiencias de los emigrados durante el viaje y la primera etapa de acomodación en el país de acogida son importantes condicionantes en la construcción del imaginario sobre su patria. Entre más amigable es el entrono que recibe al emigrado y al cual le ha tocado adaptarse, su integración social, económica y cultural es más fácil, lo cual influye en su postura crítica hacia el país de salida y su identidad nacional (Budzyńska, 2013: 46-47).

En el caso de los encuestados y sus experiencias en la adaptación en el país receptor encontramos claras diferencias geográficas. Los residentes en Estados Unidos han contado, en el momento de la llegada, con el apoyo de familiares, amigos y de la comunidad cubana (lo declaró casi el 90% de los encuestados).9 En cambio, los entrevistados que escogieron otros países como destino tuvieron una opuesta experiencia. En España, por ejemplo, la ayuda de familiares, amigos y la comunidad cubana le fue otorgada al 60% de los entrevistados; en otros destinos fue menor. En estos casos, más de la mitad declaró no recibir ninguna ayuda; por lo tanto, tuvieron que contar con ellos mismos o buscar apoyo de personas ajenas.

Los emigrados que se dirigían a Estados Unidos a menudo salían acompañados de familiares o amigos, situación que contrastaba con cubanos residentes en otras partes del mundo, entre los cuales prevalecía la salida solitaria. Si comparamos la pertenencia geográfica de los residentes con su estructura demográfica, resulta que las personas residentes fuera de los EE. UU. son más jóvenes, lo cual corresponde a otras investigaciones, en las que se confirma que el siglo XXI trajo un cambio radical en la dirección de salida de los cubanos, los cuales con mayor frecuencia escogen a España, Canadá, México, América Central y otros países (también europeos) como destino de su emigración.10

La situación del emigrado en el país de acogida y su estado de ánimo son otros elementos a considerar, pues influyen en la construcción del imaginario sobre el país natal. En su gran mayoría, nuestros encuestados se consideran personas muy felices y bastante felices a pesar de que muchos salieron solos y no les fue otorgada ninguna ayuda en el país de acogida, o algunos dejaron a sus hijos en la Isla y más de la mitad de los encuestados tiene allá padres y otros familiares.

Cuadro 4.
Nivel de felicidad relacionado con la situación del encuestado al salir del país, ayuda otorgada y situación económica en el país de residencia
Nivel de felicidad relacionado con la situación del
encuestado al salir del país, ayuda otorgada y situación económica en el país
de residencia
Fuente: elaboración propia con base en los resultados obtenidos de las respuestas ¿Cómo te consideras generalmente? ¿Saliste solo(a) o acompañado(a)? ¿Quién te brindó ayuda? ¿Cuál de las frases mejor describe tu situación económica?

La información recopilada nos permite afirmar que la situación económica de los entrevistados no es una determinante importante que influya en su estado de ánimo. Aunque se visibiliza la existencia de diferencias espaciales en el estatus económico, las personas residentes en Estados Unidos declaran mejores condiciones económicas que las restantes partes del mundo, lo cual no corresponde al nivel de preparación profesional y educación de estas personas.

A pesar de los elementos arriba presentados que pueden influir en el imaginario de los cubanos, y que no determinan el nivel de felicidad de los emigrados, se distingue claramente una diferencia geográfica. Los cubanos residentes en Estados Unidos y en España se consideran mucho más felices que los de otros países de Europa y de otras partes del mundo. El grupo de personas que se denominan como muy felices en Estados Unidos sobrepasa el 40% y se duplica respecto al de España. Es significativo también que de los residentes norteamericanos nadie se identificó como muy infeliz; al contrario de los residentes en España y un considerable grupo de “bastante infelices” residentes en otras regiones.

Cuadro 5.
Nivel de felicidad según el país de residencia del encuestado
Nivel de felicidad según el país
de residencia del encuestado
Fuente: elaboración propia con base en los resultados obtenidos de las respuestas ¿Quién te brindó ayuda? y ¿En qué medida te sientes orgulloso por ser cubano?

Tal situación puede explicarse por diferentes circunstancias. Una de ellas puede ser la distancia geográfica entre el país de procedencia y la acogida, la cual influye en la frecuencia de visitas y la calidad de comunicación, como también sobre el ambiente que rodea al emigrado. Éste es el caso de los cubanos residentes en Florida, especialmente en Miami; entorno mucho más familiar, cercano geográficamente (90 millas de distancia) y culturalmente (lengua, creencias, cultura culinaria, etc.), que Europa.

Los resultados de los análisis que correspondían al imaginario sobre Cuba derivaron de las diferencias generacionales existentes entre los emigrados cubanos encuestados en el año 2012. Estas diferencias demográficas se visibilizan entre los emigrados cubanos residentes en distintas partes de nuestro planeta, y, a pesar que no son muy grandes, pueden ser consideradas como un factor más en la formación del imaginario. En general, la diáspora cubana en Estados Unidos se caracteriza de una edad media mucho más elevada que los restantes emigrados latinoamericanos en este país, la cual corresponde a los 40 años en el caso del primer grupo y a los 27 años en el del segundo (Pew Research Center, 2013). Podemos afirmar que le corresponden los datos recopilados en las encuestas.

La edad media de los entrevistados residentes en EE. UU. corresponde a 49 años; en España, a 44 años, igual que en otros países europeos; y, en otras partes del mundo, a 47 años. Tomando en consideración el resultado de los análisis anteriores, la edad de los encuestados será una condicionante más a tomar en cuenta en el estudio, ya que las personas que emigraron más temprano y tienen una edad avanzada representan una postura mucho más dura ante el régimen cubano y son menos flexibles, así como más conservadores y radicales con sus opiniones ante los posibles cambios en Cuba. Las observaciones reunidas hasta ahora nos acercarán al entendimiento del imaginario de Cuba presente entre los emigrados cubanos.

Cuba en el imaginario de los emigrados cubanos: diferencias geográficas

Las últimas reformas económicas en Cuba y el diálogo con los Estados Unidos indiscutiblemente llevarán a la Isla a una apertura y a una estrecha cooperación con el mundo. Por este motivo, es interesante ampliar el conocimiento sobre cómo la reinserción de Cuba en las relaciones internacionales y otros elementos de la realidad política, económica y social son percibidos por los emigrados cubanos (antes del D17) que cada vez más desempeñan un mayor papel en la economía cubana.11

La visión del mundo de las poblaciones insulares se diferencia de las sociedades continentales (Garau, 2013). Aunque nuestros encuestados en su mayoría viven en un espacio continental, han crecido en un ambiente insular, y, pese a que el mundo cada vez más es más interconectado, esta condicionante debería ser tomada en cuenta al querer explicar y entender la visión de Cuba en las relaciones internacionales presentada por los emigrados cubanos. En general, el proceso de integración mundial es percibido por los encuestados de forma heterogénea, pero no muy entusiasta.

Cuadro 6.
Opinión sobre la integración económica mundial según el país de residencia del encuestado
 Opinión sobre la integración económica mundial según
el país de residencia del encuestado
Fuente: elaboración propia con base en los resultados obtenidos de las siguientes respuestas: ¿Estás a favor o en contra de la integración económica mundial? y ¿Dónde resides?

Los partidarios de la integración económica forman un grupo mayor entre los residentes fuera de los Estados Unidos. Casi un 10% de los cubanoamericanos está en contra del proceso de la integración mundial, así como de la integración latinoamericana. Sólo un 30% apoya definitivamente la integración económica y sólo el 20% el proceso latinoamericano de integración. Tal vez, esto se debe a que desde décadas el entorno internacional latinoamericano en su mayoría viene apoyando el proceso revolucionario en Cuba y rechaza la política estadounidense hacia América Latina. El proceso de integración implica también la pérdida parcial de la soberanía, la cual para un insular podría ser de una mayor importancia debido a su fuerte identidad local.

A pesar de las diferencias en el modo de percibir el entorno internacional de Cuba, estas no se dan en el caso de opinar sobre su situación económica. Casi todos los entrevistados la evaluaron como bastante mala y muy mala. Tampoco podemos indicar diferencias en la explicación de las razones de tal situación. La gran mayoría (95%) indicó la política interna del gobierno cubano como la mayor causa, seguida por la mentalidad de los cubanos y el bloqueo de EE. UU.

Si la falta de libertad era la principal razón de emigrar según los encuestados, nos sorprendió la gran diversidad de tipos de libertades que los emigrados mencionaban para describir y diferenciar entre la vida en Cuba y el país de su residencia (Biczyńska, 2013). Entre ellas se indicaron la libertad económica, política (democracia), existencial, moral, espiritual o intelectual. Por lo tanto, analizando detalladamente estas diferencias, pudimos captar su estructura geográfica y nos llamó la atención lo siguiente:

Cuadro 7.
Opinión sobre la integración económica latinoamericana según el país de residencia del encuestado, con base a la pregunta ¿Generalmente, estas a favor o en contra de la integración económica de los países latinoamericanos?
 Opinión sobre la integración económica latinoamericana
según el país de residencia del encuestado, con base a la pregunta ¿Generalmente, estas a favor o en contra de la integración económica de los países latinoamericanos?
Fuente: elaboración propia con base en los resultados obtenidos de las siguientes respuestas: ¿Generalmente, estás a favor o en contra de la integración económica de los países latinoamericanos? y ¿Dónde resides?

Casi el total de los entrevistados deseaba cambios (inmediatos) en Cuba, aunque entre los cubanoeuropeos llama la atención la opinión opuesta de un 4%. Hoy día tal panorama puede contrastar con una significativa oposición de una parte de la diáspora cubana en Estados Unidos al acercamiento entre Cuba y EE. UU. No obstante, si analizamos detalladamente las informaciones recopiladas, no es sorprendente tal postura. Entre los cubanoamericanos entrevistados existe un mayor escepticismo sobre la posibilidad de un verdadero cambio en la Isla; así opina un 34% de ellos versus el 12% de cubanos residentes fuera de Estados Unidos y un 24% en Europa.

También se puede identificar cierta discordancia en la visión sobre la forma en la cual dichos cambios ocurrirán. Aunque un poco menos del 50% no supo responder a tal pregunta, las personas que habitan en EE. UU. con mayor frecuencia optaron por soluciones violentas, indicando el golpe de Estado y la intervención militar internacional como posibles escenarios de cambio en la Isla (un 17%), lo cual contrasta con visiones pacíficas que declaró más del 25% de cubanos residentes en Europa (en EE. UU. sólo el 11%).

La presencia de una vía violenta en los escenarios para un eventual cambio en Cuba no sorprende –la revolución como método y herramienta de cambio es aceptada generalmente por todos los encuestados–. Esta información fue obtenida gracias a las preguntas sobre la revolución en Egipto. Los encuestados en su gran mayoría evaluaron positivamente una sociedad que utiliza la revolución para lograr cambios. También, hay que tener en cuenta que Cuba en su corta historia de independencia (desde 1902) ha tenido varios levantamientos con armas, y en el último medio siglo ha vivido en un permanente proceso revolucionario.

Sin embargo, los mismos encuestados no valoraron de la misma forma los efectos sociales de los cambios “revolucionarios” en Europa Oriental. En este caso se visibilizaron mayores diferencias geográficas. Los cubanos residentes en EE. UU. y en otras partes del mundo (excepto Europa) en su gran mayoría evaluaron los cambios en la ex URSS como positivos para la sociedad rusa, indicando que la beneficiaron. Entre los entrevistados residentes en Europa, un 11% opinó de forma opuesta, con un alto porcentaje de indecisos (17%). Probablemente, esto se debe a la cercanía y a la posibilidad de observación directa de la evolución de los cambios sociales que ha vivido Rusia y toda Europa en los últimos años.

Al caer el bloque socialista, Europa Centro-Oriental optó en su gran mayoría por implementar una política económica de libre mercado. Tal vez, a este modelo se estén acercando los cambios en Cuba. Por lo tanto, es interesante saber la opinión de los emigrados cubanos al respecto. El mayor favorecimiento a las soluciones neoliberales para la economía insular se encuentra entre los cubanos residentes en EE. UU. Tal información la obtuvimos gracias a las respuestas a la pregunta: ¿Cuál de los modelos consideras como mejor, el chileno o el venezolano? Entre los cubanoamericanos nadie indicó el modelo venezolano como más adecuado; sin embargo, entre los habitantes fuera de Estados Unidos casi el 7% lo señaló y el 12% rechazó ambos; asimismo, al 7% le fue difícil opinar al respecto.

La amplia aceptación de las doctrinas neoliberales entre los encuestados se refleja también en las razones de la emigración indicadas por ellos. Como mayor razón de su salida, fue señalada la falta de libertades económicas. No obstante la existencia de las diferencias, el rechazo al sistema vigente en Cuba no es igual entre los entrevistados. Casi todos los residentes norteamericanos están en contra del actual sistema en la Isla. Al mismo tiempo, existe una significativa mayoría que desearía preservar alguno de sus elementos, como el acceso gratuito a la educación y los servicios médicos, mencionados principalmente por los emigrados residentes en Europa. Para las personas que viven fuera de Estados Unidos es importante también preservar el alto grado de seguridad en Cuba.

La heterogeneidad de las opiniones respecto a la evaluación del sistema cubano y a las diferencias en el imaginario del futuro de la Isla puede llevar a profundas divisiones entre la diáspora cubana, la cual, según las encuestas reunidas, se caracteriza de un alto sentimiento de orgullo nacional. Casi el 70% de las personas entrevistadas declaró sentirse orgulloso (en diferentes medidas) por ser cubano.

Este sentimiento seguramente los anima y empuja a querer ser partícipes del proceso de transición que hoy día está aconteciendo en Cuba. Casi la mitad de las personas (sin diferencias geográficas) declaró querer participar activa y personalmente en la transformación político-económica de Cuba. Aunque la mitad de los encuestados, con algunas diferencias espaciales, no piensa regresar a la Isla, existe un vasto número de indecisos. Éstos y el pequeño grupo de los que piensa regresar residen fuera de Estados Unidos. Esta última información nos indica la existencia de un capital humano fuera de la Isla dispuesto en cualquier momento a insertarse en su vida económica y política. Los acontecimientos del último año y la presencia de la diáspora cubana en la vida insular parecen confirmar las declaraciones hechas por los encuestados.

Reflexiones finales

El país de acogida con su sociedad y orden económico-política influye y forma la postura y las actitudes del inmigrante en general y ante su país natal en particular, lo que positivamente verifica la hipótesis de este artículo.

Este breve estudio nos enseña una vasta área de temas a explorar, teniendo en consideración que la emigración cubana y su aporte financiero juegan un mayor papel en los cambios económicos y sociales que se dan actualmente en Cuba.

Las posturas que presentan los encuestados permiten concluir que la emigración cubana tiene rasgos de una diáspora, entre otros, por el interés que tienen sus miembros por la patria, la voluntad de participar en los cambios y, en algunos casos, de volver. Además, los une el orgullo de ser cubano. Sin embargo, esta diáspora cubana, que una década atrás parecía bastante homogénea en sus preferencias políticas y posturas ante el régimen cubano, hoy se presenta mucho más diferenciada.

El presente análisis muestra la existencia de claras diferencias entre emigrados cubanos residentes en EE. UU, Europa y otras regiones. Los datos recopilados confirman que los emigrados cubanos al llegar a Estados Unidos con más frecuencia reciben ayuda estatal (gracias al vigente Cuban Adjustment Act), así como apoyo de los compatriotas y familiares, lo cual indudable y considerablemente mejora el sentimiento de la felicidad del individuo.

De acuerdo con la política económica que caracteriza este país norteamericano, los cubanoamericanos representan una postura más favorable hacia la doctrina liberal, abierta al libre mercado, asimismo, valoran más la libertad económica que otros cubanos residentes en el mundo. A la vez, este grupo es más crítico y pesimista acerca de la situación en Cuba. Sin embargo, al igual que sus compatriotas en diáspora, quieren participar activamente en la transformación insular. Estas declaraciones hoy día vienen verificadas positivamente al observar el aumento del flujo de cubanoamericanos a la Isla, después del 17 de diciembre 2014, cuando se anunció el deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

La trayectoria migratoria de los cubanoeuropeos es diferente a la que experimentaron los cubanoamericanos, ya que con mayor frecuencia no han podido contar con la ayuda estatal ni familiar al llegar a su destino. A la vez, se caracterizan por una peor situación económica y en consecuencia se definen como menos felices. Por esta razón, probablemente, valoran más los logros socialistas de la Revolución Cubana (como la gratuidad de la educación y los servicios médicos) y apoyan la integración regional latinoamericana que descarta la participación de Estados Unidos en este proceso.

Los estudios que hemos realizado hasta el momento12 demuestran la complejidad de la sociedad cubana (la cual incluye la diáspora) y la existencia de visibles diferencias entre los emigrados cubanos –tanto geográficas como generacionales–. La heterogeneidad de visiones sobre el futuro de Cuba no desaparece al salir de Cuba, tal vez se profundiza, ampliándose el conocimiento de estas personas sobre el mundo que les rodea. Esta investigación se enmarca en el actual debate sobre los cambios económico-sociales que tienen lugar en la Isla y el eventual papel a jugar en éstos por la diáspora cubana, que cada vez más participa activamente en el debate internacional, cambiando su imagen de un firme opositor al régimen cubano a un aliado de la transición cubana. Esperamos que nuestros análisis amplíen el conocimiento sobre el potencial que reside en este grupo, el cual representa hoy día casi el treinta por ciento de la población insular.

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Notas

1 Estimaciones propias con base en diferentes fuentes de información.
2 Sobre este tema escribieron detalladamente Eckstein Susan, Herrera O’Reilly Andrea, Pérez Lisandro y otros. Las encuestas son realizadas cada año por Pew Hispanic Center, por ejemplo.
3 La descripción completa del proyecto está disponible en www.quovadiscuba.com.
4 En este caso, el término de generación no se considera por la edad de los encuestados, sino desde el punto de vista de la fecha de salida de la Isla.
5 Consultar al respecto publicaciones de Cuban Research Institute del FIU (2011) o españolas como Aja, A., 2006: Cuba: País de emigración a inicios del siglo XXI; García-Moreno y Pujada, 2012: El vivir transnacional de los inmigrantes cubanos en España.
6 Inicia con el periodo especial, es decir, a partir de 1991.
7 Conforme aumenta la edad de la persona, su actividad en el uso de medios de comunicación disminuye, especialmente, en Internet.
8 Como podemos observar, tomando la información recopilada mediante el estudio en 2012, sus previsiones se están cumpliendo.
9 Los emigrados cubanos en EE. UU. pueden contar con amplio apoyo gubernamental, iniciando por la Ley de Ajuste Cubano (Cuban Adjustment Act).
10 El incremento del flujo hacia España se debe también a la disposición adicional 7ª de la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica, conocida también como ley de nietos o abuelos.
11 Por ejemplo, mediante el envío de las remesas, inversiones en los inmuebles, pequeña gastronomía, agricultura, relaciones comerciales.
12 Abarca a los cubanos residentes en la Isla y fuera de ella; se sugiere consultar Dembicz, Katarzyna, 2013: Cuba: ¿quo vadis?
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